Nunca existieron los errores, no en nuestros mundos
Porque tejemos vidas a base de horas en unos u otros ojos,
incluso en el reflejo de nuestro espejo
Nunca han valido los pasados ni los futuros, porque siempre supimos que la H, la O y la Y, si bien juntas...hacen magia
Y aprendemos que el tiempo completa el puzzle...ese al que le faltaba la pieza rojo pasión
Y entonces todo encaja...
y sabemos que lo único que no agarra incondicionalmente es nuestra fuerza
Y empezamos a jugar con la vida y a adivinar a las personas por los zapatos que calzan, pues no son diferentes a la mano que cada día sale de nuestro edredón, ni diferente a la piel que siente caricias
Y, aún así nos sorprendemos
Y seguimos aprendiendo a encajar manos, dedos, labios, aunque no siempre a la primera
A cada paso sabemos que el camino a casa siempre será mirando hacia delante
Es aquí dónde entendemos que podemos tocar y soñar el cielo (y el suelo)
A la vez
Y que nunca nada volverá a ser igual.