Nuestros mayores no nos contaron que en los cuentos de hadas hay guerras perdidas.
Yo no me atrevería.
Somos como la vida misma.
Los otoños huelen a tiempos pasados, huelen a tejados, a viajes a tierras lejanas, a fustas y armaduras, a heridas cerradas, a nuevos inviernos. Inviernos que se pelean por entrar en tu historia de hadas.
Suenan a historia de dos, y de nadie más.
A cenizas y a un ave fénix
Huele a lirios por todas partes
No hay comentarios:
Publicar un comentario