Cuando las gotas vuelven a enfriar cristales
no queda otra que empezar desde el final, sin remedio.
Tu dices, yo veo
Es este cansancio concreto de las legañas por la mañana, de los sueños turbios ante historias grandes.
Historias de millones de esquinas, de viajes de arena, de glaciares de amor.
Y mis piernas están locas por arder, por gritar en espacios a llenar...
Por que esta manía de colocar la casa por el tejado, por fatigar vigas.
Por el miedo a volver a enlazar epitelios volátiles.
Solo tenemos que empañar lunas de coche
Por si acaso me voy, por si acaso te vas.
Por si acaso lloro como un bebé
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