18 de noviembre de 2011

Yo necesito, tu necesitas, nosotros necesitamos.
Necesito borrarme en cada movimiento nuevo, reparar mis mantras y cantar mis deseos a coro. Tu necesitas simpleza en el viento, páginas en blanco y un bolígrafo con tinta.
Yo tomo cada palabra como abecedario, busco tu cara en cada hueco oscuro, me muero por mi hueco de luz. Tu no buscas enterarte, sigues hacia cualquier lugar, tus manos siguen calientes, las mías tienen escarcha.
Yo no me siento a esperar, hago que el tiempo me espere, ando a km por minuto. Tú comes de la vida, te comes la vida, tu vida no va dirección sur.
Yo miro en todas direcciones, para encontrarme las piernas.

Nosotros necesitamos un acuerdo: No somos una naranja a medias, somos muchas naranjas en el frutero, una parece poco… recuérdamelo.

15 de agosto de 2011

.

Los días buenos, malos, de tránsito, de cambio, de borrón y cuenta en pause.
Los días en los que me busco en cada cuarto, y en los que a cada paso me encuentro en las esquinas, a punto de doblarlas en una u otra dirección
Son estos malditos días cuando no te encuentro en ningún sitio, ni siquiera en los botes de perfume, no porque te escondas ni porque te guste el juego sino porque no puedo ni sostenerte una sola palabra.
Ya no funciona eso de imaginarme espacios cálidos en mi vientre, tampoco he probado a buscar mis manos.
Hoy es ese día en el que los miedos salen del cajón de la ropa sucia, olvidé lavarla y ya empieza a oler mal.
Y no me digas que siempre tengo que sonreir porque es demasiado peso a la espalda. Dame tregua y calla. Escucha lo que no puedo contarte, ni siquiera desde casa.
Dame solamente unos días más y te prometo que volveré a pisar tierra. Quizás esto sólo sirva para cerciorame de que estés donde estés sigues cuidando de mi, porque, aunque no lo creas, en ocasiones a mi me faltan ganas de hacerlo.


9 de enero de 2011

Cuando las gotas vuelven a enfriar cristales
no queda otra que empezar desde el final, sin remedio.
Tu dices, yo veo
Es este cansancio concreto de las legañas por la mañana, de los sueños turbios ante historias grandes.
Historias de millones de esquinas, de viajes de arena, de glaciares de amor.
Y mis piernas están locas por arder, por gritar en espacios a llenar...
Por que esta manía de colocar la casa por el tejado, por fatigar vigas.
Por el miedo a volver a enlazar epitelios volátiles.
Solo tenemos que empañar lunas de coche

Por si acaso me voy, por si acaso te vas.
Por si acaso lloro como un bebé